Pesos pesados responderán por tragedia en el estadio

Confirmado. Otras ocho personas, entre ellas los constructores e interventores, serán formalmente vinculadas penalmente por la tragedia en el estadio de Neiva ocurrida el 19 de agosto de 2016.

La imputación la hará la próxima semana ante el juez Tercero Penal Municipal con funciones de control de garantías Arcesio Hoyos, el mismo que definió la suerte de los primeros siete imputados, entre ellos el ex alcalde Pedro Hernán Suárez.

El fiscal Quinto de la Unidad de Vida, Farid Plata, les imputará cargos por los delitos de homicidio y lesiones personales culposas.

El funcionario judicial solicitará ese mismo día medida de aseguramiento contra el personal técnico encargado de la ejecución de la obra civil, al igual que los interventores y supervisores. La decisión fue avalada por el fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez durante su intempestiva visita a Neiva.

Pesos pesados

La Fiscalía imputará cargos a los responsables de la construcción de las obras civiles, por las fallas técnicas que pudieron ocasionar el colapso de un sector de gradería de la tribuna occidental.

Los primeros citados son  el ingeniero antioqueño Miguel Alejandro Lozano Castañeda, representante legal del consorcio Estadio 2014. Figura  en otra investigación por las anomalías en la fase de contratación y en el proceso de responsabilidad fiscal que adelanta la Contraloría General de la República.

Igualmente responderá el ingeniero caqueteño Jarlinson Hurtado Salas, dueño del 50% de la participación accionaria del consorcio constructor.

El superpoderoso

La Fiscalía imputará cargos al ingeniero Jaime Andrés Arévalo Rojas, el verdadero dueño del consorcio interventor. Aunque Luis Alfonso Trujillo Bríñez (esposo de su tía Alicia Rojas) figura como el representante legal, Arévalo, ejerce el control de la empresa desde antes de iniciar la cuestionada remodelación. Trujillo Bríñez fue presentado inicialmente como ingeniero agrónomo. Luego se confirmó que no tiene ningún título de ingeniería. Es técnico agropecuario especializado en forrajes.

Arévalo Rojas, es ingeniero civil, egresado de la Universidad Cooperativa, esposo de la ex directora de Justicia, Carolina Moncaleano. Los dos tenían una cercana relación con el ex alcalde Pedro Hernán Suárez, así como de otros ex alcaldes, a quienes apoyaron en sus campañas.

Arévalo, tiene una especialización en ingeniería ambiental de la Usco, pero no cumple el perfil ni la experiencia que se requería para dirigir una obra de gran envergadura como la remodelación del estadio.

Falso ingeniero

Además,  responderá por el siniestro Óscar Mauricio Montoya Marín, quien dirigía el proyecto, sin tener las calidades requeridas. Aunque fue presentado como ingeniero, en realidad era tecnólogo en construcciones civiles, según lo certificó el Consejo Nacional de Ingeniería (Copnia). Al ser descubierto, renunció. Tiene una denuncia por falsedad y fraude.

Montoya Marín estaba al frente de la obra cuando se presentaron los dos percances. El primero, el 12 de septiembre de 2015, cuando se desplomó, por un mal cálculo, una de las vigas del cuarto nivel y el segundo el 19 de agosto, con un saldo trágico de cuatro muertos y diez heridos.

Mandos medios

Adicionalmente serán citados a la imputación otros funcionarios de menor rango por una presumible omisión, entre ellos, Angélica María Rojas Gómez, ingeniera residente por parte de la interventoría también fue vinculada. La profesional ejercía ese cargo cuando se produjeron los dos colapsos.

Igualmente le imputarán cargos a Oscar Alfonso Triana Rojas, residente de obra; Carlos Alfonso Vera, coordinador de alturas, técnico en pozos petroleros.

Finalmente sería eventualmente vinculado a esta investigación los supervisores, designados por el municipio para hacerle el seguimiento a la remodelación. Entre ellos, aparece inicialmente señalado el ingeniero Armando Albarracín.

Las evidencias

La imputación y solicitud de medida de aseguramiento será soportado con las evidencias recaudas en el sitio, pero además, en un peritaje técnico contratado por la Alcaldía de Neiva y Coldeportes.

Según el dictamen pericial realizado por la firma Ingeniería Sísmica & Estructural, el desplome de la gradería no ocurrió por fallas de diseño, ni por deficiencias  en el plano estructural.

“El colapso obedeció a un mal procedimiento constructivo, al hacer uso irresponsable de las estructuras existentes para ejecutar las nuevas obras”, concluyó.  La falla, sin embargo, no fue aislada. Fue el reflejo de prácticas inadecuadas, observadas durante el desarrollo de las obras.

El armazón utilizado para fundir las graderías se apoya inadecuadamente

La prueba reina

Según todas las evidencias técnicas recolectadas,  la cimbra (formaleta) se apoyó  sobre la estructura antigua del estadio, lo que generó el fatal colapso.

En las memorias de diseño en poder de LA NACIÓN quedó consignado que la formaleta que sostenía las graderías que se estaban fundiendo se apoyaba sobre la estructura vieja.

Además, no reapuntalaron los elementos estructurales de la edificación antigua para garantizar que pudieran soportar la carga.

Según el estudio técnico el siniestro se produjo por una carga excesiva transmitida por un taco de apoyo cuando se fundía la placa de concreto a la altura de las cabinas de radio. Esta carga le generó una flexión 2.3 veces mayor a la capacidad de la placa originando la desestabilización del taco, inadecuadamente amarrado.

La estructura sobre la cual se soportó todo el andamiaje para la fundición de la nueva gradería, no cumplía con la norma de sismoresistencia de 2010 y además, evidenciaba fatiga y fractura visibles a simple vista.

Sobrecarga

El armazón utilizado para fundir las graderías se apoya inadecuadamente en cuatro puntos: En la placa de la nueva construcción del estadio; sobre las cerchas metálicas colocadas directamente sobre esta placa; la tercera, sobre la cubierta de las cabinas de radio y prensa existentes de la estructura antigua  y la cuarta, sobre las cerchas colocadas al nivel 466.18, apoyadas por tacos sobre las gradas existentes.

Esta sobrecarga originó, según el estudio, una falla por flexión en la losa de las cabinas de radio contigua al eje 11, permitiendo la caída de una parte del concreto fresco que se estaba depositando.

La abundante evidencia física soportará esta nueva imputación, confirmada para la próxima semana.

Mientras tanto, las obras del estadio, siguen paralizadas por decisión del viceministro del Interior Héctor Espinosa, nombrado como alcalde ad hoc desde el 16 de noviembre.

FUENTE: LA NACION